¿Qué es el síndrome de la niña buena y cuáles son sus síntomas?

En la actualidad, y más allá de los avances sociales y culturales, hay mujeres que lidian con una vida insatisfecha. Lo son porque han sido educadas bajo el prisma de la obediencia, del “callada estás mejor” y el esquema de que hay que atender las necesidades ajenas antes que las propias. El síndrome de la niña buena persiste en nuestra sociedad como una vieja pieza de museo. Se da principalmente en mujeres que dan más importancia a los deseos y necesidades de los demás que a los suyos propios.

Lamentablemente las mujeres y los hombres no recibimos una educación equitativa, las mujeres cargamos con enormes pesos que si no trabajamos para irlos dejando en el camino, terminan por estancarnos y consumirnos.

  • Nos enseñan que somos responsables física y emocionalmente de todos menos de nosotras mismas. 
  • Nos enseñan que tenemos que quedar bien con todos menos con nosotras mismas. 
  • Nos enseñan a poner como prioridad a todos menos a nosotras mismas.
  • Nos hicieron creer que decir ‘NO’ y poner límites nos hacia groseras, rebeldes y egoístas. 
  • Nos enseñaron a ser empáticas con todos menos con nosotras mismas. 
  • Nos hicieron creer que si nos poníamos hasta el último en la lista de prioridades y ser abnegada, era señal de una ‘buena mujer’ 

Y en este camino hemos dejado sueños, nuestra independencia, nuestra autoestima y nuestra confianza. 

Casi sin darnos cuenta, integramos desde la infancia un papel que intentamos cumplir a la perfección. Nos obsesionamos por ser perfectas, por hacerlo todo bien, por buscar el consenso, la aceptación ajena, por gustar a todo el mundo, etc. Pocas cosas tememos tanto como recibir una crítica o ser rechazadas.

¿Cuáles son los síntomas del síndrome de la niña buena?

  • Sienten un miedo excesivo de decepcionar a lxs demás.
  • Les cuesta mucho decir NO y poner sus propios límites.
  • Actúan siempre con comportamientos complacientes. No dicen lo que sienten o piensan por miedo a incomodar a los demás. 
  • Sus acciones siempre están enfocadas en complacer a otrxs en lugar de a ellas mismas.
  • Tienden a eclipsar por completo sus propios deseos para cumplir los deseos ajenos.
  • Valoran más las necesidades de los demás en lugar de las propias.
  • Las emociones predominantes en su vida son ansiedad y sentimientos de culpa.
  • Suelen ser superficiales y les importa mucho la apariencia.
  • Tienen baja autoestima, no sienten merecer cosas y personas buenas.
  • No confían en sí mismas, prefieren que otros tomen decisiones por ellas.

¿Por qué es tan dañino el síndrome de la niña buena?

Las mujeres con el síndrome de la niña buena nunca se enfadan. Como bien podemos deducir, resulta muy complicado transitar por la vida sin sentir la contradicción, la injusticia e incluso la rabia. Esto significa que lo que hacen las mujeres con el síndrome de la niña buena es reprimir sus emociones de valencia negativa de manera constante. 

Dicha contención emocional y el hecho de desplazar las propias necesidades para atender las ajenas nos da como consecuencia el sufrimiento silenciado. Es muy común que estas mujeres deriven en depresiones, trastornos de ansiedad y trastornos psicosomáticos.

¿Cómo trabajar el ‘síndrome de la niña buena’?

Para desactivar este síndrome es necesario confrontarse, tomar conciencia de esas narrativas oxidadas, caducas y dañinas con las que hemos crecido. Este proceso puede ser doloroso y por supuesto que no es tan fácil como suena leído. Te sugerimos ampliamente que acompañes de terapia psicológica este proceso. Ir a terapia te ayudará a:

  • Darte cuenta de las dinámicas en las que puedes estar atrapada, y que se refuerzan por la falta de autoestima y asertividad.
  • Trabajar el diálogo interno. Ese que juzga y que nos insta a dar más valor a los juicios externos que a las propias necesidades.
  • Aprender a validarte a ti misma, potenciar la autoestima, así como habilidades sociales como la comunicación asertiva o la resolución de problemas.
  • Eliminar por completo el miedo a no agradar a todo el mundo. Es más, la capacidad para desarrollar nuestra autonomía y bienestar psicológico, pasa siempre por aprender a decepcionar.
  • Poner límites de una forma sana y correcta con lxs demás.